Hasta siempre querido Gerard

on Miércoles, 12 Marzo 2014. Posted in blog

Hasta siempre querido Gerard

El sábado volví tarde al apartamento donde me alojo estos días en Barcelona, con motivo de la Tosca del Liceo. Sobre la 1 de la madrugada. Una cena muy deseada con unos amigos a los que no había visto desde hacía mucho tiempo, me entretuvo hasta esa hora.

Me metí en la cama pensando en el estreno de Tosca del día siguiente. En esa entrada musical que más dudas te genera, en el carácter del personaje.. En fin, en las mil cosas que un cantante piensa de madrugada y que poco remedio tienen hasta que no sales a escena. Y cómo tradición de estos tiempos modernos, antes de dormir, abrí el iPad, para echar un vistazo al Mail y a al Facebook. Al ir bajando por el "muro" leyendo las cosas intrascendentes de siempre, me topé con un mensaje de una compañera, con la que tuve la oportunidad de cantar Poppea y Nerone en el Real, Nadja Michael, en el que anunciaba la muerte de Gerard. La somnolencia de esas horas se detuvo en seco. Seguí buscando en internet alguna alerta que confirmase la noticia, porque yo no hablo bien inglés y podía haber entendido mal el mensaje de Nadja. No encontré ninguna. Escribí lo sucedido en mi estado de Facebook, pero luego lo borre, por esas cosas de las redes sociales, que a veces dan como hecho lo que son sólo rumores.
Ayer domingo lo primero que hice al abrir los ojos fue mirar las ediciones digitales de los periódicos y confirmar, que a aquel "pequeño gigante", al que había llegado a admirar tanto, le había vencido esa enfermedad "matalotodo" que se ha llevado por delante a algunas de las personas a las que más he venerado. Un vez más...MIERDA!

Hace unos meses, cuando supe de su enfermedad, y como tenía su Mail personal, le escribí para decirle que ese cáncer no sabía con quién se la estaba jugando, y que estaba seguro de que su tesón y constancia habitual lo derrotarían. Fue un Mail escrito con la boca pequeña, pero con todo el deseo de que se cumpliese.

He leído esta mañana un montón artículos despidiéndolo. Hablan del hombre que, en muchos sentidos cambió la ópera. Del transgresor que mutaba la culturalidad de las ciudades por las que pasaba.

Yo quiero despedirlo hablando brevemente sobre lo que viví cerca de él.
Al principio fue complicado. A mí, al igual que al resto de los cantantes patrios, se nos puso el pelo de punta con aquellas declaraciones sobre el nivel canoro de la escuela de canto española. Fue una de esas "Mortieradas" que tanto escandalizaron a propios y a extraños, y que aunque mucha gente no lo crea, se produjeron,en muchas ocasiones, por la cabezonería del personaje en chapurrear el castellano costase lo que costase.
Al poco tiempo llegué al Real para cantar Poppea y Nerone, por supuesto cargado de prejuicios hacia el "Belga invasor". Hasta que me di cuenta de quién era Gerard Mortier, de lo que amaba al arte, a la música y a los artistas. De su insultante cultura, de su exquisita educación, pero sobre todo, de su dedicación al teatro. De cómo "ocupaba", en muchos casos de manera invasiva, sus producciones, con la intención, desde mi punto de vista, de poner en pié a lo que él consideraba casi como un hijo.

Tras un mes de ensayos, he de confesar sin pudor, como le pude reconocer a él mismo, que me había "mortierizado". Porque en el fondo, que no en la forma, estaba de acuerdo con él en gran parte de su visión del mundo de la ópera.
Cuando término la Poppea, me fuí a verlo a su despacho, para pedirle consejo sobre una decisión que más o menos tenía tomada, y era la de cambiar el rumbo de mi carrera artística hacia los personajes de carácter. Recuerdo que entré al despacho, se sentó a mi lado (nunca se sentaba detrás del escritorio para recibir a un artista), me transmitió lo orgulloso que estaba de mi trabajo en Poppea, y sin yo decirle absolutamente nada, me dijo en su español de " Gerard vente pa España", "señor Zapata usted tiene ahora que estar a cantar roles de carácter y poder ser uno de los mejores".
Sin palabras.

Todo el mundo coincide en que Gerard nunca dejaba a nadie indiferente. Es así. Pero sobre todo, es.... fue.. alguien, que nunca se borrará del disco duro de las personas que lo conocimos. Y no es aventurado afirmar, que la ópera se queda un poquito huérfana. Y que será muy difícil encontrar de nuevo a un "pequeño gigante", que ame tanto este arte total que tanto nos atrapa a los que trabajamos en él y tanto enriquece a quien lo disfruta . Y sobre todo, a alguien, con tanta determinación y coraje para llevar sus ideas hasta el último término, aún cuando a veces eran equivocadas a los ojos de muchos.

Querido Gerard, aunque sé a ciencia cierta, que no creías que hubiese nada después de la vida terrenal, espero que en esta ocasión te equivoques, y que como dice la canción de mi amado Serrat "a mano derecha según se va al cielo" en vez de a Frascuelo encuentres a tu a amado Amadé Mozart, y hagáis una nueva producción de esas de las tuyas, que pondrán el cielo patas arriba. Ah! Y con Puccini es hora de que hagas las paces, que en eso, amigo mío, estabas equivocado.

Cuídate mucho.

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