Un día de furia.

on Lunes, 20 Abril 2015. Posted in blog

Hace unos días, cuando el PSOE volvió a ganar las elecciones en Andalucía, yo escribía en mi estado de Facebook, que me avergonzaba de haber nacido allí. Y he de decir, que no me avergüenzo de esa tierra, que sin duda es hermosa y singular. Me avergüenzo de aquellos paisanos míos, que una vez más han demostrado como la peineta, la pandereta y las migajas, le ganan por goleada, al sentido común.

No es cuestión de ideología. Es cuestión de sentido común. Y el mío me dice que tras 34 años gobernando los mismos, poco o nada van hacer más de lo hecho hasta ahora.

Sería muy largo contar aquí lo que pienso. Tendría que hacerme muchas preguntas sobre el clientelismo, sobre cómo no se ha cambiado el modelo productivo de Andalucía en 34 años, sobre la corrupción endémica, sobre esas raíces podridas de un partido que lleva en el poder casi los mismos años que cumplo yo. En fin, muchas preguntas.

Pero no las voy a hacer. Os voy a poner un ejemplo práctico que, desgraciadamente estoy viviendo en mis carnes.

He oído en numerosas ocasiones a la ya sí, electa presidenta, vanagloriarse de cómo Andalucía es líder en “las cosas sociales”, y que por eso en esta comunidad autónoma la Sanidad no se toca.

Yo le sugiero, desde aquí, a Susana Díaz que sí, que la toque, porque la Sanidad en Andalucía es lo que viene siendo una verdadera MIERDA.

Otra vez este artista-tenor-gili diciendo exabruptos, pensará mas de uno. Y mi pobre santa pensado en por qué me meto en estos jardines.

Pues lo hago, porque llevo casi un año viendo sufrir a uno de los hombres más fuertes que he conocido nunca. Un hombre al que nada ha parado para seguir trabajando. Un hombre que nunca, en toda su perra vida, ha pedido una baja. JAMÁS. Un hombre que en 65 años nunca ha recurrido a “papá” Estado, ni a “mamá” Junta, para pedir nada, a pesar de lo mal dadas que le han venido siempre las cosas. Ese hombre es mi padre.

En junio hace ahora casi un año, por accidente , le cayó en el pie una pequeña moto, con tan mala fortuna que el golpe le fracturó dos dedos de un pié. Algo sin importancia aparentemente, para un hombre que no sufre de azucar ni de achaques importantes.

Pues bien. A partir de ese día lleva sufriendo un calvario, provocado por la dejadez y la mala praxis en esa sanidad “que no se toca” .

Viajes varios a urgencias, pidiendo auxilio, por un dolor que hacía llorar a ese hombre fuerte como un roble. Varias “devueltas” al centro de salud, donde las pobres enfermeras, le decían: “Pepe vete al hospital que esos dedos no pintan bien”.

En unas de esas visitas al clínico a los pocos días del accidente, la Doctora de turno de cardiovascular le dice que le tienen que amputar los dedos, y a los pocos minutos el Traumatólogo, de turno también, le dice que no, que su a colega le patina el cerebro y que se equivoca. A casa a poner la pierna en alto.

Con la pierna en alto pasaron días y días sin poder vivir por los terribles dolores.

Yo desde mi manido sentido común me preguntaba a mi mismo ¿por qué no ingresaban a una persona que tenía esos dolores y que pedía auxilio de esa forma?

Al final sí que lo ingresaron. Lo hicieron en octubre. Casi 4 meses de calmantes y antibióticos después. ¿Para qué? Para amputarle los dedos del pié.

Tras la intervención, a los pocos días, con la herida totalmente abierta, una de las doctoras se me acerco y me dijo. “Tu padre ha estado a punto de morir por una infección importantísima, haceos fuertes porque quieren mandarlo a casa para dejar la cama libre. Es una cuestión de productividad”

No es ira. Es algo más allá lo que sentí en esos momentos. Productividad??? Productividad es la definición de la vida de mi padre. Y ahora que necesita que le devuelvan una minima parte, ¿lo despachan asi? Puta vergüenza señora presidenta!!!!

No acaba ahí esta pesadilla. Tras esos meses eternos, le dan el alta. Y se la dan con un aparato digestivo destrozado. Desde noviembre, el pobre hombre lleva haciéndose de vientre encima, y deponiendo sangre.

¿Alguien en su sano juicio entiende vaya a las putas urgencias del puto clínico, y después de tres meses con diarréa pidan como prueba diagnóstica , una puta RADIOGRAFIA???

El especialista, tras meses de espera para recibirlo, por fin lo hace, y le manda unas pastillas y pide una colonoscopia para el mes de junio. Siete meses después!!!!

Mi padre es ahora un hombre con depresión. Está hundido y sin esperanza. Y yo os pregunto a todos los pandereteros que le habéis vuelto a votar a los mismos. ¿Esto es lo que queréis para vosotros, para vuestros hijos?? ¿No os da vergüenza? ¿Os compensan tanto los pírricos subsidios que os dan?

Y me dirán. ¿Que alternativa hay? La pregunta típica del que quiere conservar lo que sea, aunque sea una mierda.

Yo les contesto: Tenéis exactamente lo que os merecéis.

Si mi Padre después de este año no se recupera, o directamente se muere. ¿Qué habría de hacer yo?

Estos días me acordaba de la película “Un día de furia”. Detesto la violencia. Pero a veces me pregunto, sin un día, en algún lugar de este país a alguna persona maltratada por el sistema, no se le irá la cabeza y defenderá con una pistola o un cuchillo la salud o el futuro de un ser querido. Ojalá que esto no pase nunca, pero…….

Fuerza, honor y salud para todos.

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