Hasta siempre, Miguel Ángel.

on Sábado, 22 Octubre 2011. Posted in blog

Hasta siempre, Miguel Ángel.

Cuando ayer, las tres vampíricas lechuzas, anunciaban en ese tétrico y recurrente decorado, y en perfecto castellano, que habían sido derrotados, mi primer sentimiento, fué plenamente visceral.

Recordaban a sus compañeros “caídos”, hablaban de buscar el fín del “conflicto”, y parecía que perdonasen la vida a todos los que durante 40 años hemos soportado su crueldad y su locura. 

Sólo me daban nauseas, y ganas de gritarles que habíamos ganado, que la sangre de todos los “caídos” de verdad, los nuestros, estaría siempre en nuestro recuerdo y les perseguiría hasta la cárcel, porque si hay justicia, democracia y sentido común ahí han de acabar todos ellos, y todos los que les han ayudado. 

Pero enseguida, me acorde de tantos y tantos  telediarios abriendo con asesinatos, secuestros, extorsiones……. Y me acorde de Miguel Ángel Blanco. 

Tengo 38 años, recuerdo los atentados de Vic y de Hipercor. Incluso sufrí uno, muy muy de cerca, junto a mi gran amigo Ángel Rodríguez al lado del Bernabeu. Todos marcaron mi niñez, mi adolescencia, mi vida. Pero fue el secuestro y asesinato de aquel fin de semana del verano del 97, el que más me conmocionó. Creo que no sólo a mi. A toda España. 

En esa acción, se resume, lo que era, es y será ETA.  Fueron capaces, de secuestrar a un muchacho que lo único que había hecho en un su vida era ser un ciudadano normal,  angustiar a una familia y aun país entero amenazando con su ejecución, y cumplir sus amenazas a sangre fría , al terminar el plazo del salvaje ultimátum. Ayer en el comunicado decían que habían captado el mensaje de la sociedad vasca para que remitiese la violencia. Que ironía. Miguel Ángel Blanco estaría vivo si hubiesen escuchado el que fue el grito popular más alto y claro de la historia de la democracia: NO LO MATEIS!! Fueron cientos de miles de personas, en España entera, por supuesto, pero sobre todo allí en la tierra y la sociedad por la que dicen que  “luchan”.

Lo mataron.

A mi aún se me eriza la piel cuando revivo aquellos momentos. Recuerdo que rompí a llorar como un chiquillo, porque sentí que habían ejecutado a alguien mio, de mi familia. A un chaval que había entrado en mi casa solo a través de muchos minutos de informativos, y al que sin entenderlo, ya todos queríamos. Con su muerte nació el famoso “espíritu de Ermua”, y me emociono aún mas, recordando como una señora mayor le arrancaba el pasamontañas a un Ertxaina, que protegía uno de esos nidos de serpientes llamados Errikotabernas. La señora le gritaba que no tuviese miedo, que ella no tenía, que les querían y los admiraban. 

Antes y después de aquel dia, palabras vacías de políticos, a los que no les hizo falta mucho tiempo para olvidar aquel golpe seco a nuestras vidas. Enseguida se volvió a hablar de derechos de presos, de garantías para los que asesinan, y de muchas cosas más que me dan tanto asco, y que responden a intereses que sinceramente desconozco.

Por eso ahora: Bienvenida la Paz. Bienvenida la libertad para los que tenían una pistola en la cabeza todos los días al salir de su casas, sólo por tener sentimientos distintos.

Bienvenido todo eso!!!, de verdad BIENVENIDO!!!

Pero las lechuzas no nos las otorgan. Las han ganado los mas de 800 ejecutados, sus familias, todos los que hemos sufrido junto a ellos. Todos , pero sobre todos los “mártires” los han derrotado!!! Sí. Aquí hay vencedores y vencidos. Nosotros ganamos. Ellos pierden.

Y ahora, no cometamos el error que cometimos siempre. No podemos olvidar. No podemos bajar la guardia. Hasta que no estén todos en la cárcel, pidan perdón y pase mucho mucho tiempo, no habrá cura para unas heridas, que sin duda y desgraciadamente, nunca se cerrarán.

Hasta siempre Miguel Ángel.

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